Gustavo Tisocco
POEMA 1
Mudé
mi sombra
a
otros nidos,
arrastré
algunas melancolías
y
un poco de perdón,
tenaz
sucumbí ocasos.
Disfracé
antiguas muletas
dejándome
llevar a todos mis miedos,
intuí
relámpagos y huracanes
mas
me percaté del sol.
Hoy
rodeado de cosmos,
palpito
duendes.
POEMA 2
¡
Basta !...
Hoy
destruyo mis viejos andamios
plegándome
al sismo de mis convicciones.
Lloraré
todas mis iras,
reiré
todos mis miedos,
me
despojaré de manteles gastados y
la
última miseria, entre olvidos, cosecharé.
¡
Basta !...
Arrancaré
uno a uno los ojos insensibles,
brotarán
miradas sin nieblas ni desdenes.
Quiero
el bautismo de inmensos ladrones ,
ser
de papel, de incienso, de humo.
Descubrirme
acróbata de mis fortalezas,
libélula
de mis tormentas, de mis truenos y relámpagos,
paraíso
entre todos mis infiernos.
¡
Basta !...
Hurgaré
la tierra con mis narices,
con
mis palmas, con mis plantas,
me
llenaré de atmósfera, seré astro, luna,
despojo
cósmico.
Aplaudiré
la astucia de crecer entre cáliz y sacramentos,
pernoctaré
bajo amaneceres estrellados y
noches
de sol.
¡
Basta !...
Me
voy de mí, huyo de mí,
naufragar
en el horizonte,
dejarme
ser tuna, lienzo, caracol, nada.
Hoy
solo ser hoy,
que
las mañanas sean siempre ahora.
Desplegar
mis barrotes,
arrancar
los quejidos que nunca duelen,
ir
a todos los fondos para encontrar mi superficie.
¡
Basta, basta de colgar amuletos!
Abrir
la puerta, embriagarme de viento, de polvo, de escarcha,
ser
ínfimo desde los gigantes que me invento,
tener
en mi piel el moho que denuncie vivencias
y
perecer de ganas, de gloria, de instinto.
Me
crecerán columnas de indiferentes mausoleos.
Deslizándome
entre mis espacios, sabré que la muerte espera:
no
acudiré a la cita, iré a buscar a la blanca dama.
POEMA 3
Hermano
la
casa sigue buscando rincones de luz.
Maltrechos
tejados rasgan el velo lunar
de
lejanas añoranzas.
Si
vuelves, búscame en la hamaca del patio
donde
quedaron ilesas antiguas inocencias.
Hermano
el
camino sigue difícil y empinado.
Las
viejas carretas circulan con los abatidos obreros.
En
el cielo hay barriletes
con
recuerdos legendarios.
Si
vuelves, te espero en esta hamaca donde quedan aún
nuestras
risas inconclusas.
Hermano,
si vuelves torturado y perdedor
estaré
en el portón aguardando los pasos.
Si
es que no puedes retornar,
si
tus sueños aniquilaron,
si
desapareciste tras un manto de ironías,
seguiré
esperándote en la vieja hamaca
donde
no existen los olvidos.
POEMA 4
Es
parte del entierro
estos
brazos que por colgar pesan tanto,
esta
voz que quedó muda
entre
exilio y sin-razón,
estos
zapatos que visten abismos.
Es
parte del entierro
el
dolor inerte de la daga,
la
sed en labios secos,
la
hoguera que siempre espera.
Es
parte del entierro estas ganas de ser pájaro,
esqueleto
inerte.